Nota Empresarial
Más de mil personas se ven beneficiadas por programa de la Fundación PepsiCo Guatemala y FUNDAP»

Familias beneficiadas y representantes de Fundacion PepsiCo Guatemala
Un total de 206 familias fortalecieron su producción de alimentos, diversificaron su dieta y adquirieron conocimientos para conservar sus cosechas durante el primer año del programa de seguridad alimentaria desarrollado por la Fundación PepsiCo Guatemala y la Fundación para el Desarrollo Integral de Programas Socioeconómicos (FUNDAP).
La iniciativa alcanzó directamente a 1,046 personas de los municipios de Concepción Chiquirichapa y San Mateo, Quetzaltenango, comunidades en las que la seguridad alimentaria continúa siendo uno de los principales desafíos.
Con una inversión superior a Q380 mil, el proyecto busca mejorar los medios de vida de las familias, fortalecer sus capacidades productivas y prepararlas ante períodos de escasez asociados con la vulnerabilidad climática.
Las familias participantes incorporaron cultivos como brócoli, zanahoria, remolacha, rábano, acelga, cebolla, cilantro, hierbamora y hongo ostra. También establecieron huertos familiares y granjas avícolas, recibiendo 12 aves por familia para aumentar el acceso a huevos y otras fuentes de proteína.
“En la Fundación PepsiCo Guatemala creemos que el desarrollo sostenible comienza fortaleciendo a las comunidades. Con esta iniciativa apoyamos a las familias para que cuenten con más herramientas, conocimientos y oportunidades para construir sistemas alimentarios más resilientes”, afirmó Rodrigo Borges, gerente general de PepsiCo Alimentos para Centroamérica.
Capacitación y acompañamiento técnico
Como parte del programa se impartieron 20 módulos de capacitación especializada, se realizaron más de 950 asistencias técnicas personalizadas y se entregaron insumos agrícolas y pecuarios para fortalecer la producción familiar.
Además, las familias aprendieron técnicas para transformar y conservar alimentos, entre ellas la elaboración de mermeladas, escabeches, embutidos, quesos, yogur y almíbares, así como métodos de deshidratación para prolongar la vida útil de sus cosechas y reducir las pérdidas.
Raquel Rivera, subgerente del Programa Agropecuario de FUNDAP, destacó que ambas organizaciones llevan aproximadamente 10 años trabajando en diferentes proyectos rurales.
“Nos enorgullece ver cómo, a través del acompañamiento técnico, familias lideradas en su mayoría por mujeres cuentan hoy con más herramientas para construir su seguridad alimentaria. Seguiremos trabajando para que los resultados de esta alianza perduren en el tiempo”, expresó.

Entrevista con Nancy Gómez, gerente de Impacto Social de PepsiCo Centroamérica y Caribe
¿Por qué decidió PepsiCo invertir en un proyecto de seguridad alimentaria en Guatemala?
De acuerdo con Gómez, PepsiCo desarrolla programas dirigidos a fortalecer su trabajo con las comunidades, especialmente en materia de seguridad alimentaria, debido a que continúa siendo un reto importante para Guatemala.
“Con este programa buscamos mejorar los medios de vida de las comunidades donde actualmente operamos con productores de papa, específicamente en Concepción Chiquirichapa y San Mateo. Estamos fortaleciendo la vida agrícola de nuestros productores”, señaló.
La iniciativa también pretende brindarles herramientas para afrontar las dificultades climáticas, aprovechar de mejor manera sus cosechas y avanzar hacia nuevas oportunidades económicas.
¿Qué historias reflejan el impacto del programa?
Entre los casos destacados se encuentran los de Ana y Mildred, dos participantes que transformaron sus actividades productivas y la alimentación de sus familias.
“Ana pasó de ser la esposa de un productor de papa a convertirse en una microempresaria dentro de su hogar. Ella lidera la tarea de llevar alimentos sostenibles, saludables y nutritivos del patio a la mesa”, relató Gómez.
Además de producir alimentos para su familia, Ana comenzó a comercializar hongos ostra dentro de su comunidad, lo que le permite generar ingresos adicionales.
Mildred también instaló un huerto familiar y aprendió nuevas formas de preparar y consumir vegetales. Según Gómez, anteriormente no le gustaba el rábano, pero ahora conoce sus beneficios y sabe cómo incorporarlo a su alimentación.
Asimismo, produce huevos mediante la crianza de aves y vende parte de esa producción en su comunidad, contribuyendo así a la economía de su hogar.
¿El programa continuará y llegará a otras comunidades?
La Fundación PepsiCo Guatemala confirmó que “Echar Raíces” continuará desarrollándose en Concepción Chiquirichapa y San Mateo, con el objetivo de consolidar la resiliencia y sostenibilidad de las familias a mediano y largo plazo.
“Una vez finalicemos nuestro trabajo en las comunidades donde actualmente estamos operando, seguiremos buscando nuevas localidades para llevar este impacto a diferentes puntos de Guatemala”, adelantó Gómez.
Más del 80 % de las participantes fueron mujeres. ¿Qué significa este resultado?
Más del 80 % de las personas participantes son mujeres hablantes de mam, originarias de Concepción Chiquirichapa y San Mateo.
Para la Fundación PepsiCo Guatemala, este resultado representa una oportunidad para fortalecer el papel de las mujeres dentro de sus hogares y comunidades.
“Más que un indicador, es un motivo de orgullo ver cómo estamos llevando resiliencia a estas mujeres y cómo las estamos capacitando para fortalecerse”, manifestó Gómez.
El propósito es que las participantes no solo produzcan alimentos y mejoren la nutrición de sus familias, sino que puedan avanzar hacia una etapa productiva que les permita vender sus excedentes, generar ingresos y desarrollar nuevas capacidades.


¿Cómo se mide el impacto real del proyecto?
Además de registrar la cantidad de familias y personas beneficiadas, el programa estableció indicadores relacionados con la diversificación de los huertos, la adopción de prácticas agropecuarias y el acceso a proteínas.
Una de las metas fue que al menos el 90 % de las familias incorporara cinco alimentos diferentes dentro de sus huertos. También se buscó que adoptaran, como mínimo, dos prácticas agropecuarias en sus hogares y que incluyeran fuentes de proteína en su alimentación.
Los resultados fueron evaluados junto con FUNDAP y mediante una auditoría externa realizada por Dalberg, la cual, según la organización, validó que el programa está contribuyendo a mejorar los medios de vida de las comunidades participantes.
“Lo más importante es lograr que ellas sean cocreadoras del programa y no solamente beneficiarias, pero, sobre todo, que este proyecto permanezca en sus hogares con sostenibilidad a largo plazo”, enfatizó Gómez.
Producción para el autoconsumo y la generación de ingresos
La meta es que las familias puedan avanzar gradualmente del autoconsumo hacia la comercialización de sus excedentes productivos.
“Cuando invertimos en conocimientos y capacidades, generamos oportunidades. Buscamos que las familias fortalezcan su seguridad alimentaria y puedan evolucionar hacia la generación de ingresos”, agregó la gerente de Impacto Social de PepsiCo Centroamérica y Caribe.
María Tuyuc, directora de la Junta Directiva de CentraRSE y presidenta de la Red de Empresarialidad Indígena, resaltó que brindar herramientas y conocimientos fortalece la autonomía de las comunidades rurales.
“Cuando una familia puede producir sus propios alimentos, aprovechar mejor sus cosechas y fortalecer sus medios de vida, también fortalece su autonomía y su futuro”, afirmó.

Fundación PepsiCo destaca los resultados
Durante el cierre de la actividad, Rodrigo Borges aseguró que el programa genera un impacto que trasciende la producción de alimentos, pues algunas familias ya comenzaron a obtener ingresos y crear oportunidades dentro de sus comunidades.
“Hoy vimos a personas hablando de sus logros y conquistas; de cómo están generando más ingresos, más empleo y, sobre todo, contribuyendo al desarrollo de la comunidad mediante las herramientas adecuadas y el apoyo para que tengan días mejores”, expresó Rodrigo Borges.
El programa es financiado mediante contribuciones voluntarias de colaboradores de PepsiCo y aportaciones de la compañía. La iniciativa forma parte de la estrategia de sostenibilidad pep+ (PepsiCo Positivo), orientada a impulsar alianzas y soluciones que contribuyan al desarrollo de las comunidades rurales de Guatemala.



