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Falla de San Andrés: ¿por dónde pasa y por qué se habla del “Big One”?

La Falla de San Andrés atraviesa gran parte de California, Estados Unidos, y durante décadas ha sido estudiada por su capacidad para generar terremotos de gran magnitud.
De ahí surge también el término “Big One”, utilizado para describir un posible gran sismo en esta región.
Esta falla tiene alrededor de 1,300 kilómetros de extensión y marca el límite entre dos placas tectónicas: la del Pacífico y la de Norteamérica.
A diferencia de otras fallas donde el terreno se desplaza principalmente hacia arriba o abajo, aquí las placas se mueven de forma horizontal una respecto de la otra.
El movimiento es lento y constante, pero no ocurre de manera uniforme. Hay segmentos que pueden quedar bloqueados mientras las placas continúan ejerciendo presión. La tensión se acumula en las rocas y, cuando supera su resistencia, puede liberarse repentinamente en forma de un terremoto.

¿Por dónde pasa la Falla de San Andrés?
Su recorrido se extiende de norte a sur por California. Pasa cerca de San Francisco y continúa por zonas como Santa Cruz, Hollister, Parkfield y Carrizo Plain.
Hacia el sur se aproxima a Palmdale, atraviesa sectores cercanos al desierto de Mojave y continúa por áreas próximas a San Bernardino, Palm Springs e Indio, hasta llegar al Mar de Salton.
Los Ángeles no se encuentra directamente sobre la Falla de San Andrés. Sin embargo, un terremoto de gran magnitud en el segmento sur podría generar movimientos fuertes en partes de su área metropolitana debido a la propagación de las ondas sísmicas.
Entonces, ¿qué es el “Big One”?
“Big One” puede entenderse como “el gran terremoto”. No corresponde a un sismo que tenga una fecha prevista, sino a un término popular utilizado para referirse a un eventual terremoto de gran magnitud en California.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha elaborado simulaciones para estudiar este riesgo.
Una de ellas, conocida como ShakeOut, plantea un escenario hipotético de magnitud 7.8 en la sección sur de la Falla de San Andrés para analizar cómo se comportaría el movimiento y cuáles podrían ser sus efectos.
La posibilidad de grandes terremotos tampoco parte únicamente de simulaciones. La falla ha producido movimientos importantes en el pasado, entre ellos el terremoto de Fort Tejon de 1857 y el de San Francisco de 1906, ambos con magnitudes estimadas cercanas a 7.9.
Lo que la ciencia no puede establecer es cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto.
Actualmente es posible estudiar las fallas y calcular probabilidades sísmicas a largo plazo, pero no predecir con exactitud el día, la hora y la magnitud de un futuro sismo. Por eso, hablar del “Big One” no significa que exista una alerta de un terremoto próximo.








