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Qué chilero! Conocimos al payasito que vende dulces para sacar adelante a su familia

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Cada persona lleva en su corazón una historia noble y de sacrificio que muchos ignoramos en el día a día. En esta oportunidad el equipo de ¡Qué chilero! se dio a la tarea de conocer y apoyar a uno de tantos papás anónimos que se sacrifican para llevar el pan a su casa.

Payasito Tontín es su nombre artístico y lleva con él a su pequeño en brazos, le acompaña una bolsa de dulces que es el producto que ofrece a pilotos en una calle de El Frutal, municipio de Villa Nueva, parece que es un vendedor más que pasa desapercibido entre el humo de los vehículos.

«Muchos dicen que yo solo ando fingiendo, pero yo tengo clavos en un pie y tengo un platino y camino de lado, no camino normal», señala sobre una limitante física que padece. Pero ese obstáculo no le impide trabajar y ofrecer su producto. «Hay veces que llevo Q75 u Q80, lo más que he vendido son Q100 o Q115», indica cuando hay bonitos días de venta.

«La venta es dura, hay días buenos y días malos, uno se asolea todo el santo día aquí para llevar el pan de cada día a su hogar, el gran sacrificio del sol, el agua, frío» cuenta el payasito mientras comía sus alimentos en la calle.

En ese momento le propusimos ayudarle con la venta de ese día y así de carro en carro y en los buses, se vendió todo el producto. Así que el payasito se fue a descansar temprano a su casa y nos llevó a conocer a su querida familia.

En su humilde casa, de madera y lámina, nos recibió y allí se encontraba su esposa y dos pequeños más de 4 y 6 años. Le indicamos que se le realizaría un obsequio de parte de una pareja que se sumó a la ayuda la cual consistía en la despensa para varios días.

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Con lágrimas en su rostro y con el corazón agradecido nos dijo: «Agradecemos de corazón todo lo  que han hecho por nosotros, yo no tengo un un sueldo fijo ni un trabajo fijo que ando vendiendo dulce para mantener a mi familia, para poder comprarle medicamento a mi esposa, porque lo que gano es para sostener la familia, darle de comer a mis pelones y a ella. Dios siempre está con nosotros en lo bueno y en lo malo, siempre nos acompaña».

Y así hay tantas historias de padres luchadores que son un verdadero ejemplo para este país y nos da una buena lección sobre humildad y sacrificio.

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